El cáncer en las empresas familiares 1/3

Cuando medito sobre la difícil situación por la que atraviesan las personas que tienen cáncer, reflexiono y llego a la conclusión que las empresas familiares transitan por similares situaciones hasta que mueren. Existen diferentes tipos de cáncer, y quizás sea una de las palabras más utilizada
 y que más asusta cuando se habla de salud; de igual manera hay muchos factores que inciden para que las empresas familiares mueran irremediablemente. Mi intención es compartir algunos puntos de vista que permitan identificar aspectos relevantes del porqué las empresas familiares mueren con tanta facilidad cuando pasan de la primera a la segunda o tercera generación.
 
Debido a la importancia que reviste el tema de las empresas familiares, en el año 2009 inició en Honduras el  Proyecto Familia Empresarial, ejecutado por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un 70% no reembolsable. El fin era contribuir a fortalecer la supervivencia, la competitividad y el crecimiento de las Pymes en Honduras, promoviendo el uso de los Protocolos de Familia y los Ámbitos de Gobierno Corporativo, como modernos e innovadores instrumentos de gestión. Dicho proyecto cerró operaciones en el mes de julio del año 2013, siendo beneficiadas 101 empresas a nivel de país. Como consecuencia de la finalización de dicho proyecto, nace la Asociación Hondureña de Consultores Especialistas para el Desarrollo de Empresas Familiares (AHCEDEF), con el impostergable reto de dar continuidad a las empresas que ya cuentan con un Protocolo Familiar y sus estructuras de Gobierno Corporativo. Así mismo extender la asistencia técnica y capacitación, a otras empresas familiares en la búsqueda de atenuar el impacto del alto índice de mortalidad.
 
Aproximadamente el 75% de las personas creen que al hablar de empresas familiares, se trata de micro y pequeñas empresas (investigación realizada por la Universidad de Monterrey, México), pero lo cierto es que existen medianas y grandes empresas bajo la dirección y gestión de sus fundadores o de los miembros de la segunda, y en algunos casos de la tercera o cuarta generación (muy pocas en Honduras). Existen empresas familiares en Honduras, que hoy en día producen cientos de millones de lempiras en ingresos anuales, pero que al remontarnos a sus inicios y conocer su historia, nos damos cuenta que nacieron en una situación de microempresas y con el tiempo fueron creciendo pasando a ser pequeñas, luego medianas hasta convertirse en grandes empresas; logrando vencer los diferentes obstáculos (crisis) por los que atraviesa la  empresa en cada etapa de su ciclo de vida.
 
¿Porqué hablar de cáncer cuando nos referimos a las empresas familiares? Si usted es o no, miembro de una familia empresaria, igualmente recapacitará y se interesará,  poniendo  más atención a su salud física y a la salud de su empresa si ese es el caso, para lograr el bienestar económico. 
Cuando se dice que una persona tiene cáncer, lo primero que viene a nuestra mente, es que su tiempo de vida es corto, y lo podemos reforzar con las estadísticas alarmantes que presenta la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde manifiesta que cerca de 8 millones de personas mueren alrededor del mundo anualmente por dicha enfermedad. En el caso de las empresas familiares, de acuerdo a cifras conservadoras,  muestran que entre el 70% y 85% de las empresas en el mundo son familiares y en América Latina alcanzan aproximadamente el 90%; se estima que en Honduras existen alrededor de 350,000 empresas pequeñas, medianas y grandes operando, de las cuales el 90% son familiares; pero existe un fenómeno cancerígeno al que se debe poner mucha atención, y es que de esas empresas, según un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en coordinación con el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), solamente el 16% pasan a la segunda generación, es decir que el 84% mueren en ese proceso de transición, y de esas solamente el 10% sobreviven a la tercera generación. 
 
Las cifras antes mencionadas son alarmantes, y deberían ser motivo de preocupación por parte de quienes dirigen y gestionan los órganos de gobierno en las cúpulas de las organizaciones gremiales que aglutinan al empresariado nacional como ser: el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), las Cámaras de Comercio, la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias, las Cooperativas en los diferentes sectores, otras organizaciones relacionadas  y más aún el Gobierno Central. 
 
(*) Consultor Sénior de Empresas Familiares y Gobiernos Corporativos
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Tegucigalpa, MDC, 1 de abril de 2014. 
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