Aprende, vive y sueña

Dicen que el ayer es un árbol que ya dio sus frutos. Hay personas que son esclavas del pasado, una y otra vez están recordando situaciones positivas o negativas por las cuales han atravesado.
 En algunas ocasiones resulta apasionante recordar las alegrías que hemos disfrutado en algunos momentos de la vida, pero en otros han sido trágicas, frustrantes y desesperantes.
 
 Cuando se trata de un pasado traumático y no se reacciona positivamente, esas emociones nos atan a lo que pasó, afectando grandemente el presente y futuro, de manera que no nos permite reflexionar hacia mejores momentos, que conduzcan a la felicidad. Cada persona tiene una situación diferente, pero por muchos sufrimientos que haya pasado, la realidad actual puede ser diferente. Debes tratar de olvidar esos momentos que te han provocado sentimientos y emociones de ira, angustia, dolor, desesperación. Haz un alto en tu vida y pregúntate ¿Cuál es mi  beneficio y el de las personas a quienes estoy recordando y por las cuales estoy sufriendo? y reconoce que por mucho que vuelvas atrás, lo único que estás haciendo es robándole tiempo al presente y olvidándote del futuro. Trata de liberarte de esas ataduras, rompe esas cadenas mediante el arrepentimiento y el perdón, esta es una buena época para ponerte en contacto contigo mismo y con Dios. Vive tu realidad de la mejor manera posible, no dejes que tu memoria y las creencias te traicionen pensando que “yo soy así”  y  “por eso no puedo ser de otra manera”. 
 
Cada experiencia es un vivir y cada vivir es un recuerdo que queda marcado en nuestra memoria. Lo que predomine en tu pensamiento es lo que se manifestará en tus acciones. ¡No podemos olvidar el pasado!, pero si podemos ejercer un dominio sobre esos pensamientos y sentimientos que a veces nos agobian. En muchas ocasiones decimos que el  pasado es el reflejo de lo que hoy somos,  como somos y como actuamos; pero también nos enseña aspectos de nosotros mismos que debemos mejorar y de esa manera eliminar miedos, y sentimientos que afectan el presente y el futuro. 
 
Vive intensamente el presente y verás que es el mejor regalo que podemos darnos. No hay que preocuparse por el pasado, lo único que podemos conseguir es deprimirnos y bloquearnos (solamente sácale provecho a esas experiencias vividas). No te desesperes por el futuro (planifica en base a una visión clara, ¿Hacia dónde quieres ir? y ¿Dónde quieres llegar?.  Hace más de 2000 años, decía Lucio Anneo Séneca, “no hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”). 
 
De tu presente depende la calidad de tu futuro, vívelo y aprovéchalo intensamente. A continuación compartiré algunos consejos para vivir el presente y pensar en un futuro lleno de esperanzas, que contribuya a alcanzar el éxito: 1) Trázate un plan y define tus objetivos y metas. Piensa en lo que más deseas y trabaja sobre esas ideas.  2) Practica la disciplina. Es un entrenamiento que corrige, moldea, da fortaleza y perfecciona; sin ella, se vuelve difícil: hacer ejercicio, dejar de fumar, ahorrar, cambiar de hábitos, dejar las drogas, etc.  3) Practica buenos hábitos.  Ellos determinan tu calidad de vida y son la clave de todo éxito. 4) Identifica tus prioridades. Conocer tus propósitos, proporciona sentido y simplifica la vida. 5) Sistematiza los procesos repetitivos en tu vida, en tu trabajo y en tu empresa. Busca herramientas que te ayuden a hacerlos de forma automática. 6) Has aquello que te apasione. Ponlo en práctica en tu vida personal, familiar, en el trabajo, en tu empresa, y alcanzarás el éxito. 7) Pasa más tiempo con tu familia y la gente que quieres. Aprovecha el tiempo que Dios te ha dado para disfrutar al lado de quienes te aman. 8) Dedica unos minutos de tu tiempo cada día a estar contigo mismo. Aprovéchalo para limpiar tu mente. Recuerda que para poder dar lo mejor tenemos que cuidarnos también. 9) Enfréntate a los cambios. No dejes que los altibajos te hagan perder el control, recuerda que los cambios transforman tu vida y la enriquecen. 10) Mantén siempre una sonrisa. A través de ella reflejamos nuestra esencia y personalidad, transmitimos una actitud positiva, que nos fortalece ante uno de nuestros grandes frenos, “El Miedo”. 
 
(*) Consultor Sénior de Empresas Familiares y Gobiernos Corporativos
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 Tegucigalpa, MDC, 27 de agosto de 2015. 
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