Economía familiar sana

Desde que Dios creó al hombre y la mujer, les concedió dones abundantes, puso en su mente y en su corazón la verdad y el amor, los dotó de sabiduría, inteligencia, buen juicio, dominio de sí mismo, libertad para que tomaran sus propias decisiones. 
Les dio autoridad sobre todo lo creado, y puso a su disposición los bienes materiales a su alcance. Desde entonces y hasta nuestros días, los bienes materiales forman parte de la vida diaria de toda persona. Actualmente vivimos en un entorno voluble donde la tecnología a través de los medios de comunicación, juegan un papel importante y trascendente,  transmitiendo   información de diferente naturaleza,  para todos los gustos y en todos los campos. Es importante entonces, saber clasificar y analizar la información recibida, para hacer buen uso del dinero, e ir tomando las mejores decisiones, identificando cuáles son sus  necesidades prioritarias, deseos y caprichos, para satisfacerlos en la medida de las posibilidades. 
 
La familia es la base y principal pilar de la sociedad y en ella se pretende formar hombres y mujeres de bien con principios y valores. La realidad en nuestro medio, es que el 95% de las personas no  saben cómo administrar apropiadamente su economía familiar, los que tienen deudas no saben cómo salir de ellas, llevando una vida económicamente desordenada, por lo que se les hace difícil realizar cambios en su forma de vida; provocando trastornos emocionales, que afectan a la persona, a la familia y también el buen desempeño en el  trabajo. El comportamiento es el mismo para una persona que gana un salario mínimo, como para el que gana veinte, treinta, cincuenta mil lempiras o más al mes, debido a los malos hábitos y malas costumbres en el uso del dinero. En consecuencia gastan más de lo que ganan, compran por impulso, utilizan sus tarjetas de crédito sin control, y al no contar con un presupuesto familiar que les sirva de guía para un buen manejo de sus finanzas familiares, los lleva a una realidad económica diferente a la que deberían estar viviendo. Esta realidad, en la mayoría de los casos, pasa desapercibida, se vuelve silenciosa y los efectos no se ven a simple vista por quienes administran el talento humano en las empresas u organizaciones.  
 
Cuando las expectativas individuales de una persona se diluyen en una tediosa realidad diaria, causada por el mal manejo de las finanzas familiares,  aparece el desgano, la rutina, el bajo rendimiento, la improductividad y la desesperación;  para que eso no ocurra se deben de cuidar las condiciones laborales, las relaciones personales, el equilibrio personal y el ambiente.
 
Un estudio publicado recientemente por la revista  Science, en Estados Unidos de Norte América, sobre personas que pasan apuros para que les cuadren las cuentas al fin de mes, fue realizado por científicos economistas y psicólogos de la Universidad de Harvard y Universidad de la Columbia Británica (Sendhil Mullainathan y Jiaying Zhao respectivamente), han demostrado que el tener apuros económicos y estar atrasados en los pagos de sus deudas, hace que el cerebro trabaje más despacio y que su coeficiente intelectual sufra una pérdida de aproximadamente 13 puntos temporalmente, mientras dura el período de crisis o preocupación.  En la misma investigación se demostró, que las personas al cambiar de hábitos y mejorar su comportamiento sobre el manejo apropiado de las finanzas familiares, aumentaron su coeficiente intelectual en un 25%. 
 
Ante la situación de intranquilidad por no saber administrar apropiadamente la economía familiar, se  requiere entonces iniciar un proceso de cambio actitudinal y conocer sus fortalezas y debilidades en el campo económico financiero. Hay que reconocer la verdadera realidad por la que se está pasando, identificar cuáles son los malos hábitos que lo conducen a gastar más de lo que gana, para hacer los cambios correspondientes. Recuerde que no es la gente sana la que necesita médico sino los que están enfermos. Muchas personas creen que no necesitan este tipo de información (consejo), porque ganan suficiente dinero, pero es un error que los puede llevar a una crisis en el momento menos esperado, especialmente si se queda sin trabajo y no ha sido previsor. Es importante tener en cuenta  que, “lo que el hombre sabe en relación con lo ignorado, es como un grano de arena en comparación con el inmenso Océano”.
 
(*) Consultor Sénior de Empresas Familiares y Gobiernos Corporativos
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Tegucigalpa, MDC, 27 de agosto de 2015. 
 
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